Artistas Locales de San Fernando presenta a Lakitas de la Comarka: “La gente necesitaba ver este tipo de carnaval en la calle”

La directora musical del grupo habla sobre el nacimiento de la agrupación, la difusión de la música andina y la importancia de la calle al momento de compartir su arte.

(Un reportaje de Felipe Sasso, periodista y escritor sanfernandino. Miembro del equipo de comunicaciones de Artistas Locales de San Fernando).

La entrada de Lakitas de la Comarka en la escena musical y artística de San Fernando ha sido potente. Esta agrupación, nacida luego de un taller de música que impartió La Matriz Arte y Cultura, lleva cerca de dos años difundiendo la música andina y el respeto hacia nuestros pueblos originarios. Pese al breve periodo de funcionamiento, se han ganado el cariño de los sanfernandinos, poco acostumbrados a este tipo de manifestaciones en el último tiempo.

Con sus animados bailes y llamativos atuendos, Lakitas de la Comarka se ha encargado de repartir música y alegría por distintos lugares de la región, así como un necesario mensaje de rescate hacia la cultura ancestral. Su trabajo ha estado marcado por la cercanía con los niños y por causar una agradable sorpresa en un medio más familiarizado con una determinada manifestación folclórica.

También pretenden transformarse en una instancia abierta a la comunidad, donde cualquiera pueda formar parte, sin importar el grado de conocimiento o cercanía que se tenga con el ámbito musical. En efecto, Lakitas está conformado por un variado grupo de gente, donde no todos los integrantes habían estado ligados a la música, de hecho, algunos de ellos ni siquiera habían tocado un instrumento antes. Lo importante acá es sumar gente que quiera aportar y hacer música en comunidad.

En el camino han tenido que lidiar con la falta de financiamiento y con el desconocimiento que existe respecto a la cultura andina, de hecho, les ha pasado que parte del público ha preguntado de qué país vienen. “La gente ha recepcionado bien esta música porque es algo diferente acá”, señala Valeria Torres, directora musical de Lakitas de la Comarka.

Conversamos con ella en medio de la cuarentena, lo cual ha provocado que varios de los proyectos y presentaciones se hayan suspendido. En plena emergencia se las han arreglado para mantenerse siempre conectados, ensayando a través de streaming cuando es necesario. “Estamos verdes por salir a tocar”, reconoce esta sanfernandina, profesora de música en la Inmaculada Concepción. En esta entrevista habla sobre lo difícil que es ser artista en San Fernando y sobre la fuerza que les ha dado la calle luego del estallido social surgido en octubre del año pasado.

¿Qué es Lakitas de la Comarka, cómo la definirías?
Lakitas es un término andino, tocamos música con instrumentos andinos. Lakita es un grupo de personas que tocan laka (zampoña). Es muy bonito porque es muy comunitario, tú no puedes tocar sin la otra persona, necesitas de otra persona para tocar una melodía completa; es una música súper comunitaria. Somos cerca de 25 personas incluidos algunos bailarines también que siempre nos acompañan, tocamos lakitas, también se incluyen instrumentos de percusión y de viento, se forma toda una armonía entre las lakas al tener diferentes registros, porque una es más aguda y otra es más grave.

¿Cómo surgió Lakitas de la Comarka?
Partimos bajo el alero de La Matriz Arte y Cultura, surgió un proyecto de ellos que era hacer los carnavales, y ellos me contactaron para hacer este taller que inicialmente era destinado a mujeres, pero hubo baja concurrencia así que se empezó a invitar a hombres, porque había mucha gente sanfernandina a la que le gusta esta música y que le gusta tocarla, entonces, cuando empezamos con este proyecto se había perdido anteriormente la onda andina en San Fernando y quedó mucha gente que quería tocar y participar, entonces se abrió la convocatoria a todo público, ahí se fueron incorporando muchas más personas. Este taller duraba un mes, y terminó con el pasacalle que hicimos que fue súper bonito, pero los chiquillos y las chiquillas quisieron seguir, quisieron continuar, entonces ahí La Matriz nos prestó su sala para ensayar porque todavía no éramos tantos, luego se integró el grupo de baile y empezamos a arrendar el Salón Paul Harris. Todo es bien autodidacta, hay mucha investigación, en esto los chiquillos le ponen mucho corazón, mucha pasión, hay harta voluntad de querer hacer música y música andina además.

¿Por qué eligieron la música andina?
Encontramos que había una necesidad dentro de la ciudad de San Fernando de muchas personas que querían tocar, pero también quisimos hacer un rescate de esta música que en los años noventa tuvo harto apogeo con Cayumanqui, pero que se fue perdiendo y esa necesidad de hacer este tipo de música continuaba siempre presente. Además que es una música muy festiva, pensábamos que San Fernando necesitaba un poco esta música, llevarla a la calle, al parque, llevarla donde fuera necesario para darle un poco más de vida a la ciudad.

¿Cómo fue la reacción de la ciudad una vez que comenzaron a presentarse en público?
Fue súper buena, me acuerdo de la primera vez que nos presentamos, fue en el Museo Lircunlauta, estábamos un poco nerviosos, pero la recepción fue súper buena, porque siempre tratamos de llevar mucha alegría, como tirar para arriba, además tocamos mucho cumbión que a la gente le gusta mucho, los guainos también. Además sentimos que tenemos que expresar algunas cosas a través de la música y encontramos que las lakitas son nuestro mejor medio. La gente baila con nosotros, nos mira, cuando ensayamos los niños se acercan. A veces la gente tiene un poco de miedo de participar, porque creen que no saben nada, por ahí ha costado un poquito hacerle entender a la gente que no es necesario que sepa, la idea es que vayamos aprendiendo todos juntos.

¿Han sentido que han evolucionado en este último tiempo?
En cuanto a lo musical ha sido una evolución total, nosotros nos escuchamos y es incomparable cómo estamos soplando ahora, las facilidades que tenemos para sacar los temas, ya es diferente de cuando empezamos. El soplido que uno puede adquirir a través de la práctica constante, todo ha sido evolución constante.

¿Cuál consideras que es la importancia del trabajo que ustedes realizan?
La importancia de hacer el rescate, pero ese rescate también abrirlo a la comunidad, yo creo que ése es el rescate principal, que la comunidad pueda acceder libremente y fácilmente a este tipo de música y entregarlo, y la gente que quiera pueda participar, porque es nuestra cultura. Es mantener nuestros orígenes, saber de dónde venimos, cuáles son nuestros ancestros, sobre todo llevarlo a los niños. Por eso nosotros somos un grupo abierto, tratamos de estar en la calle, en el parque, porque ése es nuestro interés, llevar toda esta música ancestral a la gente, a los niños, que sepan de dónde venimos y eso para nosotros es vital.

¿Cómo han enfrentado este periodo de cuarentena?
Todos los proyectos se han cancelado. Íbamos a hacer un encuentro de lakitas acá en San Fernando con otras agrupaciones de la zona, también teníamos un encuentro con músicos de Valparaíso. Nos ha costado el no vernos, el no poder practicar constantemente con el otro, tocarnos y escucharnos. Pero estamos acudiendo como todo el mundo a la tecnología, a algunos nos cuesta más que a otros, pero hay que acomodarse, así que tratamos de ensayar virtualmente. Hemos recurrido harto a Zoom porque mantenemos nuestras reuniones para saber cómo está cada uno, qué es lo que necesitamos, también para tratar de ver qué temas nuevos vamos a ir viendo o qué investigaciones estamos haciendo.

¿Cómo analizas la producción artística en San Fernando?
Está un poco lenta porque artistas hay muchos en San Fernando, el problema es que no se da a conocer tanto como quisiéramos, y no porque cada artista no lo quiera hacer, sino porque hay poco espacio para esa muestra. Si bien está la Casa de la Cultura, y hay cosas muy bonitas que se hacen ahí, falta difusión, llevarlo a los colegios, acercarlo más a la comunidad. Además ahora hay que pagar por usar los espacios, y eso nos coarta demasiado porque el artista sanfernandino no genera dinero, nos cuesta mucho. Por eso el artista tiene que salir, pero lamentablemente aquí tenemos que salir gratis, y ésa no es la idea. Nosotros como artistas dedicamos tiempo, detrás hay un proceso gigante que lleva a un producto final para que la gente lo pueda ver.

¿Es difícil ser artista en San Fernando?
Es difícil porque siempre te buscan todo gratis, no hay una valoración real del artista acá. Siempre te están buscando para algo gratuito, y uno lo entiende cuando es algo a beneficio y vamos sin ningún problema, pero a veces desde las municipalidades, donde uno sabe que hay dinero, nos invitan y nos ofrecen tanto, pero nosotros somos veinte personas. No hay una buena forma de mirar al artista en San Fernando y es lamentable.

¿Cuáles son los principales desafíos que han tenido que enfrentar?
Uno de los principales desafíos ha sido el de financiamiento, tener nuestras cosas, comprar nuestro vestuario, poder acceder a arrendar un espacio amplio para ensayar. También dar a conocernos para que se valore nuestro trabajo, nosotros como integrantes también entender que el objetivo nuestro es un trabajo por y para la comunidad sanfernandina. Ha costado imprimir ese sello en algunas personas. Nos ha costado a nosotros mismos valorarnos y hacernos valorar dentro del ámbito artístico, hacer valorar nuestro trabajo.

¿No han tenido problemas al momento de compartir la música andina con la gente, más acostumbrada a otro tipo de folclor?
Hemos tenido que lidiar con un problema que va relacionado con lo purista, porque San Fernando está muy ligado a la música centrina, a la cueca, pero yo creo que la gente necesitaba ver este tipo de carnaval afuera en la calle. Hemos tenido algunas diferencias con la música más que nada purista, nosotros hacemos nuestros cambios para tener nuestro sello personal, y unas personas nos han dicho “no, la regla es así, o así y así tiene que ser”, como todo en el ámbito musical, donde está lo purista y lo que se sale de la norma tradicional. Por eso mismo la gente ha recepcionado bien esta música, porque es algo diferente acá.

Lo pregunto porque a quienes estudiamos en San Fernando, siempre nos enseñaron el folclor de una forma tradicionalista, con énfasis en la cueca o en la música del valle central.
Nosotros acá no hemos tenido esa disyuntiva con esa gente que es más tirada a lo que es lo folclórico centrino, en realidad no sé cómo nos encontrarán las demás personas del ámbito de lo folclórico referente a la cueca, no hemos tenido mucho roce ahí, pero sí músicos locales siempre nos dicen que sigamos para adelante y siempre nos están invitando a cosas, que nosotros tenemos mucha fuerza, que es como nuestra característica. A mí también siempre me hacían estudiar más la cueca, la tonada, el vals centrino, y ese tipo de cosas, pero cuando a ti te pasan en el colegio esta música y se da de una manera un poco más profunda, los cabros chicos quieren puro tocar esto, no hay otra cosa, se olvidan un poco de lo demás del folclor, y yo creo que ya tienen tan dentro la cueca que cuando les muestras otro tipo de música, sobre todo la andina, que tiene tanta percusión, a los cabros chicos esa cuestión los atrapa, prenden altiro con esto.

¿Cuál es la importancia que tiene la calle para ustedes?
La calle es súper importante, nos da toda la fuerza para seguir. Todo el empuje lo tiene la calle, porque nosotros tocamos para ellos. Es vital, es la fuerza de la gente que sentimos. Que la gente se detenga a escuchar, a ver esto que estamos haciendo, a escuchar las explicaciones que damos al final de cada presentación. Es súper importante llevar lo que hacemos a la calle. Es vital que la gente sepa y conozca que esta es nuestra cultura, porque después de una actuación la gente se nos acercaba y nos preguntaba de qué país éramos.

Desde octubre del año pasado el concepto de la calle ha tomado otra fuerza, particularmente desde las organizaciones sociales y culturales…
Para nosotros es súper importante el movimiento social, siempre estamos participando, sería injusto para nosotros no participar de esto, también sería injusto con la esencia de lo andino, porque de alguna manera, somos un país que es muy peyorativo con nuestra cultura indígena, entonces sería contradictorio para nosotros no estar muy ligado con todo el estallido social. Nosotros participamos de todas las demandas y tratamos de estar siempre en las marchas que se hicieron e hicimos un arreglo de la canción “El derecho a vivir en paz” para una celebración que se hizo en la plaza de la Agrupación de Derechos Humanos. Elegimos esa canción sin saber el impacto que iba a tener después, es una canción que a nosotros nos caracteriza, donde vamos la tenemos que tocar, para concientizar a la gente, para decirle que no podemos olvidarnos del movimiento social, para nosotros es súper importante porque somos pueblo.

¿Cómo les gustaría proyectarse a futuro?
Queremos enseñar a través de talleres abiertos donde se puedan integrar niños o familias enteras, así el rescate es mayor. Talleres de danza andina, de música andina, de lakitas, percusión, hacer escuela de este movimiento.

¿Cómo crees que va a volver Lakitas después de que todo esto pase?
Tenemos que volver con todo, estamos verdes por encontrarnos y salir a tocar. Por sacar cosas nuevas, así que la vuelta va a ser con todo.

DATOS DE CONTACTO
Lakitas de la Comarka
Facebook: Lakitas de la Comarka
Instagram: lakitasdelacomarka
Teléfono: 9 75533827
Correo: lakitasdelacomarka@gmail.com

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