Artisas Locales de San Fernando presenta a Héctor Ruz, sobre Raíces Colchagüinas: “Es el cable a tierra que muestra cómo somos, cómo hemos sido y cómo seguiremos siendo”

El director de Raico nos cuenta sobre el interesante trabajo de rescate folclórico que han realizado en Colchagua.

(Un reportaje de Felipe Sasso, periodista y escritor sanfernandino. Miembro del equipo de comunicaciones de Artistas Locales de San Fernando).

Raíces Colchagüinas (Raico) nace en 2006 con el fin de rescatar distintos movimientos y recreaciones folclóricas y llevarlos al escenario, respetando siempre los cánones tradicionales. Para conseguir aquello, la agrupación realiza un importante trabajo de investigación y documentación, siguiendo las referencias de importantes exponentes en la materia como la maestra Margot Loyola.

Están conformados por casi treinta personas, entre la parte musical y el cuerpo de baile, y su repertorio musical casi llega al centenar de canciones, incluyendo danzas de la Patria Vieja y otras que dejaron de practicarse hace varios años. En todo este tiempo de trabajo han conseguido ganarse el respeto y el cariño del público sanfernandino, que tradicionalmente ha tenido una marcada preocupación por la temática histórica e identitaria de la zona.

Conversamos con Héctor Ruz, director de Raico. Él nos comentó que uno de los principales objetivos de este conjunto es permitir que las nuevas generaciones conozcan cómo era la cultura tradicional. También nos comentó sobre la dificultad a la hora de obtener recursos para realizar los proyectos artísticos, además de la importancia de haber trabajado junto a Margot Loyola: “fue la experiencia más enriquecedora que tuve en mi formación folclórica”, señala.

¿Qué es Raico, cómo lo definiría?
Raico es el nombre pequeñito de Raíces Colchagüinas, que se podría definir como un conjunto de proyección folclórica tradicional. Es un conjunto que no hace espectáculos de malabares ni espectáculos excesivos de colores, sino que trata de hacer lo más de raíz posible. Basa su trabajo específicamente en las investigaciones de folclor de la maestra Margot Loyola y la de otros que han dedicado su vida a rescatar la cultura tradicional pura. Raíces Colchagüinas trata de llevar al escenario movimientos y recreaciones folclóricas respetando los cánones tradicionales y tratando en lo posible de no inventar nada. Se entiende que en esto del folclor todo lo que uno hace son aproximaciones, nunca va a ser la verdad plena. Desde ese punto de vista tenemos que hacer montajes que sean fidedignos, para eso hacemos una investigación histórica, se analizan textos y un montón de detalles que hay que considerarlos para que la presentación sea realmente dentro del marco y dentro de la esencia de cómo se podría haber dado cuando corresponde.

¿Cómo nació Raico?
Raico nace a la vida artística en la Casa de la Cultura, el 7 de marzo del 2006, por una inquietud del entonces director de la Casa de la Cultura don Alfonso Peña. Es un grupo de gente que llega después de concluir un ciclo de trabajo con el club de cueca Los Copihues, un grupo bastante grande que se alberga en la Casa de la Cultura y a mí como monitor de guitarra en ese momento me asignan su dirección. Desde entonces estábamos trabajando y haciendo cosas bastante interesantes con una difusión más fuera de San Fernando. Es un grupo de gente sencilla, dueña de casa, gente mayor. Raíces Colchagüinas tiene una transversalidad de edades que van desde integrantes de más de 75 años hasta nuestro último integrante que tiene doce años. Raíces nació para preservar el trabajo de los grandes historiadores, siempre sus montajes en escena van a ser así: respetando cánones, respetando formas, respetando identidad, idiosincrasia, si se puede cosmovisión. Raíces Colchagüinas siempre es el cable a tierra que muestra cómo somos, cómo hemos sido y cómo vamos a seguir siendo.

¿Cuál es su objetivo?
El fin de Raíces Colchagüinas es preservar el trabajo de los grandes investigadores. Gran parte de nuestro trabajo es la investigación de la maestra Margot Loyola, yo tuve la suerte de trabajar con ella varios años y su trabajo de investigación es grandísimo. También a veces tomamos aspectos de otros maestros, Chile ha tenido grandes investigadores, gente que ha dedicado una vida al estudio y a la preservación del folclor. Raíces Colchagüinas está para preservar, entregar, mostrar la mayor cantidad de antecedentes, recreando formas, sensaciones, ambientes, lenguaje que es importantísimo porque el lenguaje es el que construye realidades. Preservar y mantener en escena, ése sería nuestro fin.

¿Cuál es la importancia del trabajo que realizan?
La importancia es lograr y permitir que las nuevas generaciones tengan algún antecedente de cómo era la cultura tradicional, tanto local como de la provincia de Colchagua. Tienes que pensar que Colchagua es el lugar donde se gestó y se planificó gran parte de la historia de Chile. En Colchagua estaban las grandes haciendas, los salones de Colchagua fueron muy ricos en música, y el criollismo arraigó también toda esa música y desarrolló su propia identidad cultural folclórica en razón de esa música, entonces por todo eso se dieron danzas que sólo se dieron acá, que son endémicas de Colchagua: el balambito que lo estudió la maestra Margot Loyola, parte en Quinahue, recorre toda la zona del secano costero, y llega hasta los callejones de La Gloria. El balambito fue una danza que tuvo vigencia hasta 1930, aproximadamente, danza picaresca, se dio solamente acá. La cultura tradicional que nosotros tenemos hay que rescatarla desde ese punto de vista, ésa es la importancia de nuestro trabajo: que todas las investigaciones que se hicieron con responsabilidad, en terreno, con vivencia, tengan un espacio en los escenarios de nuestro país, específicamente en San Fernando, Colchagua y sus alrededores.

¿Cuál es la crítica o el análisis que hace del momento actual del folclor en Chile?
El folclor en el momento actual está sufriendo como todas las artes un arrinconamiento en el sentido de que no se están dando las posibilidades de hacer las juntas o las muestras que corresponden. Igual hay gente que se ha retroalimentado y ha innovado creando páginas o juntas vía Facebook, muestras en YouTube o teleconferencias, para seguir trabajando en alguna medida con sus propuestas. Yo creo que el folclor hoy día es la responsabilidad escénica, estamos viendo de la masa universal de folclor, una cantidad de propuestas que se alejan un poco de la realidad de nuestra idiosincrasia; se está innovando mucho, pero sin respetar cánones. Uno de los factores que también yo creo que influye mucho es que hoy día estamos viendo muchos maestros de folclor y gente que hace sentir que domina todo un espectro por tener virtudes musicales. Hay muchas cosas que analizar con esto, porque folclor son hechos cotidianos, y el folclor folclor es netamente de sentimiento, de emociones, no es docto. A veces la música docta lo toma, lo transforma y lo lleva a un plano mucho más elevado, pero pierde su esencia. Desde ese punto de vista, hoy día de lo que adolece mucho el folclor es que estamos observando y viendo muchas manifestaciones que realmente no están dentro de los cánones que debería ser nuestra cultura tradicional que refleje plenamente nuestra idiosincrasia.

¿Considera que es mala la innovación en el folclor?
No, considero que no es mala, de hecho siempre se ha dicho que el folclor es algo vivo, que se va transformando de acuerdo a las generaciones y va tomando nuevas formas. A lo que yo apunto es que, cuando se hacen montajes de cultura tradicional es soberbia decir que esto era así. Hay que tener siempre el cuidado de explicar que es una aproximación o es una idea propia de lo que tú piensas que podría haber sido así; es una propuesta. Ésa es la diferencia con lo que está pasando, muchas de las cosas que se están haciendo no se definen como propuestas, sino que se están planteando como verdad absoluta y en ese aspecto hay que tener cuidado. Las nuevas generaciones y las nuevas formas van haciendo que la gente lo adapte, lo arraigue, lo madure y presente sus nuevas formas de hacer música, y danza y proyecciones. Lo importante es que siempre se tiene que decir que son propuestas escénicas basadas en cualquier tema.

¿Cuál cree que son sus trabajos, obras o proyectos más importantes?
Como Raíces Colchagüinas hemos desarrollado ya una madurez escénica que nos ha permitido ir montando nuestros propios cuadros y nuestras propias propuestas de fenómenos socioculturales que están arraigados en la vida cotidiana del campo o de la zona urbana clásica, por decirlo así. Cuando ya uno quiere dejar de trabajar lo que son representar danzas, que es hermoso, cuando se entregan con todo el antecedente social, se da cuenta o se ha dado cuenta de que estas danzas están dentro de un marco, están dentro de un entorno, de un espacio, de todo un hecho cotidiano, entonces desde ese punto de vista nos hemos atrevido a empezar a armar cuadros para muestras, hemos ya montado cuatro cuadros con los que hemos ido los últimos años a la muestra de folclor de la Universidad Católica, a través de la Muestra de Folclor Laboral, y hemos tenido bastante buena aceptación que incluso estos dos últimos años hemos mostrado ese trabajo en el Centro Cultural y ha sido muy bien recibido. Son propuestas hechas por Raíces Colchagüinas sobre sucesos o eventos o vivencias que ha tenido la misma gente del conjunto. Yo creo que cuando uno empieza ya a trabajar esta situación del folclor en forma más seria, se da cuenta de que cada integrante también es un universo de experiencias y somos una zona rural, una zona que todavía está marcada por mucha magia, por mucho esoterismo, por muchas creencias que están incrustadas o marcadas en la piel de las personas. Es cosa de hacer una pregunta en un ensayo, de algo extraño que haya pasado y uno se empieza a dar cuenta de que mucha gente ha tenido experiencias que son, dentro de la imaginación, de la invención, son bonitas porque reflejan nuestra idiosincrasia, reflejan lo que somos, cómo somos.

¿Cómo ha sido el recibimiento del público?
Tenemos gente que nos sigue, como todos los grupos que tiene seguidores. Hay un público de San Fernando que es muy receptivo de los fenómenos folclóricos y son fieles auditores, siempre están en todas las muestras de todos los grupos. Este público está en los eventos que se hacen en el Centro Cultural, en el Museo Lircunlauta, en el Gimnasio Techado, en el Paul Harris, donde sea siempre están ahí, deseosos y dispuestos de disfrutar el trabajo de la gente local.

¿En qué estaban trabajando antes de la pandemia?
Como institución nos habíamos ganado un Fondart hace algunos años que se llamó “Trajes y Danzas de Colchagua” y este año justo estábamos trabajando para presentar al dos por ciento otro proyecto que se llamaba “Los salones colchagüinos” y estábamos muy metidos en todo el proceso de lo que era información, las cotizaciones y bueno, usted sabe, se acabó Chile y quedamos ahí con todo prácticamente casi armado. Pero son ideas de proyectos que se pueden retomar cuando todo se normalice y esperar una nueva fecha de postulación, porque ahí queríamos mostrar el salón criollo, o sea el salón del medio pelo, bajar un poco del aristocrático antes de pasar a la chingana.

¿Cuál cree que han sido los principales desafíos u obstáculos que han debido enfrentar?
El conjunto siempre está proponiéndose nuevas metas, los obstáculos son siempre los apoyos y la obtención de recursos. Si bien nos hemos ganado algunos fondos de concurso, a veces cuesta mucho justificar las ideas que uno puede tener para justificar algún fondo, ése es uno de los grandes obstáculos que tiene el folclor. Hay mucha gente que tiene grandes ideas de desarrollo para trabajar, pero topamos siempre en los medios para poder trabajar o los recursos, que no son de un camino muy fácil de obtener. Habría que buscar un medio con el cual todos los artistas pudieran desarrollar su trabajo, fuese cual fuese. El arte es así, abierto, diverso, son expresiones propias de cada creador.

¿Cómo le gustaría proyectarse a futuro con Raíces Colchagüinas?
Me gustaría que Raico fuera una institución que permaneciera en el tiempo. En nuestro grupo humano, si bien es muy transversal, sabemos que tenemos mucha gente mayor, y cuesta mucho hoy día cautivar a las nuevas generaciones para un trabajo más serio y profundo. Ése es el miedo que a uno le da, que el trabajo tan largo muera porque no hay gente que quiera trabajar esta línea del folclor más puro, más de raíz, con una responsabilidad escénica más seria.

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